
Aprovechamiento integral del tiempo y dinámica, en esas me ando: intentado aprovechar la fuerza que soy capaz de crear para que me mueva lo más lejos posible, en el rumbo pretendido y con la mayor ligereza y prontitud.
Mantener siempre el mismo ritmo, ¿quién lo quiere? Una de las mejores cosas de la vida, al menos para mí, es ese movimiento helicoidal que en sentido figurado parecen describir las etapas que nos suceden. Envueltos en el afán propio de cada día, solamente percibimos la secuencia cuando nos paramos a revisar largos periodos de tiempo, advirtiendo en lo reciente algún rasgo de lo pasado. Las características principales siempre son las mismas, pero compuestas de infinitas variables que las llenan de matices. Creo que las emociones actuales se identifican en el pasado, y es en la repetición cuando podemos entender las pequeñas diferencias. Esos pequeños detalles que marcan las grandes diferencias.
Somos animales de costumbre, y únicamente podemos elegir el hábito/costumbre del que estar obediente. Y esto, unido a la trayectoria helicoidal que sugiere describir nuestro devenir en el tiempo, me hace reafirmarme (una vez más) en la importancia de elegir el mejor y más exigente proceder en la repetición de actos semejantes. Por muy insignificante u obvio que a priori puedan parecer.
Ahora bien, la valoración de las variables es algo subjetivo, cada uno nos veremos satisfechos con aquello que nos proporcione mayor deleite… Que en mi caso es mantener ese movimiento helicoidal, pues la alternativa (la trayectoria circular) no da ningún placer a mi ánimo.
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