sábado, 9 de enero de 2010

Everybody's looking for something.


Nuevo año. Así como la primavera es la época de las dietas antes de verano, el otoño (si aún existe) es la época de los coleccionables, el invierno y la Navidad es tiempo de buenos e importantes propósitos.

Hace algún tiempo que me divierte fijarme pequeños objetivos. Cosas concretas orientadas a un fin genérico. Porque está muy bien en estas fechas (o cualquier día) hacer algo, pero si no definimos exactamente el qué haremos, corremos el riesgo de sorprendernos el 31 de diciembre de 2010 no solo sin haberlo logrado, sino sin saber aún el cómo ni el porqué.

Si queremos, por ejemplo, más calidad de vida, antes de actuar deberemos definir en qué consiste la calidad de vida para nosotros. Para unos será más tiempo libre, para otros más ingresos, aprender idiomas o tocar el piano. Tantas posibilidades como personas.

Para definir este tipo de cosas yo creo que hay un dato objetivo que no falla, que es la utilización del propio tiempo. Si analizas en qué has utilizado tu tiempo y después lo enfrentas a tus deseos sabrás si avanzas en la dirección adecuada.

Y en estas me ando, intentando no confundir mis deseos con objetivos concretos e invirtiendo tiempo en lugar de gastarlo.



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