
Creo que era Valle Inclán el que dijo “es de necios confundir el valor con el precio de las cosas”.
Esa frase se me quedó grabada y esta mañana ha vuelto a mi cabeza mientras hacía una presentación a un cliente.
Después de pensar un rato en ella he llegado a la conclusión que si la reformulaba pensando en la venta sería aún de más ayuda para mi objetivo: vender.
El valor y el precio son dos cosas bien distintas, y generalmente todos entendemos mejor el precio y por eso tendemos a comparar precios de distintos productos sin saber muy bien el valor de cada uno de ellos. Este fenómeno sucede con más intensidad cuando no tenemos tiempo para aprender sobre lo que vamos a comprar.
La gente que como yo se dedica a la venta, tiene la obligación de conocer a fondo el valor de lo que vende, pero también tiene la obligación de conocer el precio. Y sobre todo de cumplir su objetivo: vender.
Por mucho que nos empeñemos no siempre tenemos tiempo, a veces simplemente nuestro valor añadido es subjetivo y no vale nada para el cliente. En ese momento creo que es imprescindible ponerse en el lugar del cliente, apartar de nuestro cerebro el modo “venta” y poner en marcha el modo “compra”. ¿Por qué pensamos que la gente tiene que actuar ante nuestra venta de manera distinta a como nosotros actuaríamos a la hora de comprar algo que no conocemos? A menudo me doy cuenta que muchos al vender olvidamos como pensamos al comprar.
Sin duda es de personas necias confundir valor y precio. Al igual que es de vendedores necios confundir los beneficios de nuestros productos con las necesidades de los clientes.
Muy bien Sergio. Bienvenido a la blogosfera y el primero post ya me parece interesante. Enhorabuena y perseverancia. La suerte viene a continuación.
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