martes, 8 de septiembre de 2009

Historia de los Espacios de Trabajo I

Todos los logros que ha ido consiguiendo el hombre han necesitado de un espacio de trabajo dónde ser desarrollados, y todos estos logros a su vez han ido transformando dicho espacio.

La oficina, entendida como una habitación ó área donde las personas trabajan, está presente ya en los restos más antiguos que conservamos, los de las IV y V Dinastías del Antiguo Egipto (2680-2407 a.C.). Podríamos afirmar que las oficinas del pasado son catalogadas por muchos historiadores como bibliotecas.

En cualquier resto arquitectónico de la antigüedad ligado al poder: palacios, templos, fortalezas… Encontraremos una habitación dedicada a gestionar la poca o mucha burocracia de la época. Estas oficinas-bibliotecas no eran muy diferentes en esencia de las de hoy en día.

La palabra oficina proviene del latín officium y no denota necesariamente un lugar.

Sabemos que en el Imperio Romano existían bibliotecas (¿oficinas?) en las que archivaban de manera ordenada tratados y expedientes. Es decir, realizaban trabajo administrativo.

En la Edad Media podemos encontrar en cancillerías cuartos con las paredes repletas de casilleros para alojar pergaminos enrollados y de esa manera poder hacer una rápida lectura de los mismos (el eslabón perdido de la carpeta colgante).

Muchos cuadros, tapices y grabados nos muestran personajes históricos en sus bibliotecas (despachos) escribiendo o leyendo.

Será con el desarrollo de la industria y el comercio cuando se rompa definitivamente esa fina línea que ligaba la oficina con la biblioteca.

A principios del siglo XIX nacen junto a las fábricas espacios dedicados al trabajo administrativo, y con ellos nace una nueva categoría de trabajador: el oficinista.

El impacto directo que tienen los espacios de trabajo sobre los resultados de las compañías, hace que a finales del XIX se independicen las oficinas de las fábricas, y que se creen nuevos modelos centrados en la eficacia y eficiencia en los procesos.

A principios del siglo XX ya empezamos a entender el espacio de trabajo y a preocuparnos de que todos los elementos que lo componen persigan el mismo objetivo. Se desarrollan los primeros manuales sobre organización de espacios, se empiezan a desarrollar edificios enteros de oficinas y nos esforzamos por integrar la arquitectura y el diseño del interior, el mobiliario y la tecnología…

En la actualidad seguimos avanzando, sobre todo gracias a la tecnología y el desarrollo de las telecomunicaciones, que nos permiten tener el espacio de trabajo allá donde estemos.

Nos preocupamos por el confort físico y psicológico en el trabajo, somos conscientes de su importancia para lograr objetivos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario