
Para crear o mejorar un espacio de trabajo u oficina mi experiencia me ha demostrado que lo primero es definir las necesidades y lo segundo es aclarar los recursos con los que contamos para solucionar dichas necesidades.
Recuerdo haber leído hace mucho tiempo “la necesidad crea el órgano” y os aseguro que en el caso de los espacios de trabajo es cierto.
Si tenemos que realizar un trabajo una y otra vez a fuerza de pruebas y ensayos acabaremos avanzando inexorablemente hacia un proceso cada vez más eficaz, y será dicho proceso el que acabará definiendo nuestro espacio de trabajo. Pero si pensamos antes en las necesidades crearemos desde el principio un espacio de trabajo eficaz, acorde con nuestras necesidades y a partir de ese momento podremos preocuparnos de la eficiencia.
En lo que a espacios de trabajo se refiere esto se traduce en pensar primero en lo que se espera que hagan las personas que van a trabajar en dicho espacio. De esa manera tendremos claro las herramientas necesarias.
Solo averiguando las necesidades sabremos el tipo de archivo, la forma de los planos de mesas, número de enchufes, conexiones ó colores debemos utilizar.
Saber los tipos de tareas que vamos a realizar, la imagen que queremos transmitir…Todo esto debemos pensarlo y cuestionarlo a menudo. Hay un dicho en negocios que dice: si algo funciona no lo cambies.(No lo cambies a peor añadiría yo) ¡Pero no dejes de pensar en mejorarlo!
Siempre es posible mejorar, por mucho apaño que nos haga nuestra vieja silla, o por muy bien que estemos con nuestros cajones que abren y cierran de aquella manera... Sin duda existen factores más importantes para las empresas en estos momentos, pero os aseguro que un cambio a mejor en nuestro espacio de trabajo tiene resultados inmediatos.
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