martes, 4 de agosto de 2009

Calidad de Servicio

Cualquiera que dedique un poco de tiempo a pensar en el espacio de trabajo acabará llegando a la conclusión de su importancia.

Si contamos con un buen espacio de trabajo tendremos mucho a nuestro favor, pues sea cual sea nuestro negocio, sólo es posible gracias a las personas y las herramientas con que contamos. Debemos entender como esencial un buen espacio de trabajo.

En la actualidad tenemos más conocimientos sobre todas las áreas de la ciencia que en ningún otro periodo conocido de la historia. Manejamos mucha información, realizamos en segundos procesos impensables hace pocos años. Poco a poco nos libramos de las tareas más penosas y repetitivas gracias a la tecnología. Pero hay algo que no cambia, y es la necesidad del factor humano. ¿Qué tiene que ver esto con una oficina? Pues mucho.

Todos los mercados avanzan inexorablemente y todos demandarán cada vez mejor calidad en los servicios, y es aquí donde juega un papel imprescindible nuestro espacio de trabajo:

No hay ningún producto que no lleve asociado un servicio. Y el servicio lo damos las personas.

Sea cual sea nuestra actividad precisamos de un espacio de trabajo, ya sea grande o pequeño. Desde la gran compañía que tiene que crear su propia ciudad, hasta el profesional libre que sólo necesita una superficie donde apoyar el portátil. Todos debemos dedicar atención a nuestro espacio de trabajo pues de él depende parte de nuestro éxito.

Hoy en día hay abundancia de casi todo menos de calidad en los servicios. El factor humano es el único diferencial.

Un espacio de trabajo debe proporcionar a la persona un entorno propicio para desarrollar bien su tarea y facilitar la calidad de servicio, reuniendo las condiciones necesarias para el confort físico y psicológico.

Imaginemos por un momento una oficina sucia, mal iluminada, sumida en un caos de papeles y cables. Imaginemos un ordenador obsoleto o una impresora muy lenta:

El espacio de trabajo es una herramienta de vital importancia, dado que nadie puede encontrar un documento en una oficina desordenada, nadie puede mantener la sonrisa después de pasar el día en una silla que es un potro de tortura, nadie puede mantener la alegría en un lugar constantemente mal iluminado o mal climatizado… ¿cierto?

Este panorama tan negro de la realidad es igual a ineficacia, desorden, suciedad, ruido, cansancio…Todas cualidades propias de un espacio de trabajo malo. ¡Y ojo! Las consecuencias las sufrimos las personas.

Por tanto: Un espacio de trabajo mal concebido impide la calidad de servicio y la calidad de vida en las personas. O lo que es lo mismo, un espacio de trabajo malo pierde clientes, aumenta costes, se aleja de los objetivos de cualquier empresa. Un mal espacio de trabajo es malo para todos.

Por supuesto hay más factores que nos afectan a las personas a la hora de trabajar, como son el sueldo, los horarios o las motivaciones de cada uno, pero en cualquier caso el espacio de trabajo tiene un impacto directo en todas ellas.

Pensemos ahora en positivo: Un espacio de trabajo bien concebido, con unas condiciones óptimas de iluminación y temperatura, donde las personas trabajamos cómodas, donde los puestos de trabajo están pensados para facilitar las tareas, donde el color es agradable. Reina la limpieza y la tecnología lo facilita todo. ¿Será más fácil dar calidad de servicio? Por supuesto.

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